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Software a medida o software estándar: cómo decidir

Software a medida o software estándar: cómo decidir

ActualizadoAct. Sector04

Digitalización Software a medida

La decisión depende del encaje. Si un software estándar cubre el 90-95 % de lo que necesita tu empresa sin obligarte a cambiar tu forma de trabajar, suele ser la mejor opción: es más rápido de poner en marcha y reparte su coste entre muchos clientes. Si lo que queda fuera es justo lo que hace diferente a tu empresa, o si adaptarte al programa te cuesta tiempo y errores todos los días, compensa un software a medida. Y muchas veces la mejor respuesta es una combinación de los dos. En este artículo explicamos cómo evaluarlo.

Qué es cada uno

Un software estándar es un programa pensado para muchas empresas a la vez: un ERP, un programa de contabilidad, un CRM o una aplicación en la nube por suscripción. Trae resueltas las funciones más comunes de su sector, se configura dentro de los márgenes que permite el fabricante y se paga normalmente con licencias por usuario o con una cuota periódica. Su evolución la decide el fabricante, según lo que piden la mayoría de sus clientes.

Un software a medida se diseña y se programa para los procesos de una empresa concreta. Incluye las funciones que necesita, ni más ni menos, con su lógica de negocio programada: sus cálculos, sus reglas y sus documentos. No tiene licencias por usuario y evoluciona cuando la empresa lo decide. A cambio, requiere una inversión inicial mayor y un análisis previo cuidadoso.

Ninguno de los dos es mejor en abstracto. Lo que importa es cuál encaja con tu empresa, y con qué coste a lo largo de los años.

La regla del 90-95 %

Es la pauta que aplicamos en las consultorías: si un software estándar cubre entre el 90 y el 95 % de lo que necesitas, suele ser la mejor relación entre funcionalidades y precio, y así te lo recomendamos. Para comprobarlo con rigor:

  1. Haz la lista de tus procesos reales, con sus excepciones: el pedido urgente, el cliente con condiciones especiales, la aprobación que necesita dos firmas.
  2. Pide una demostración con tus casos, no con los del fabricante. Lleva un ejemplo real de cada proceso y comprueba cómo se resuelve.
  3. Mira con lupa lo que no encaja. El porcentaje importa menos que la naturaleza de lo que falta. Si es secundario, se puede vivir sin ello o resolver con una pequeña adaptación. Si es el corazón de tu negocio, lo que te diferencia de la competencia, ese 5 % pesa más que el resto.
  4. Calcula el coste de adaptarte. Cada vez que el programa obliga a dar un rodeo, a llevar un Excel paralelo o a teclear lo mismo dos veces, hay un coste diario en tiempo y en errores que no aparece en ninguna factura.

Cuando nada encaja, adaptarse sale caro todos los días, y ahí está el software a medida.

Tabla comparativa

Software estándarSoftware a medida
Encaje con tus procesosTe adaptas túSe adapta a ti
FuncionalidadesMuchas que no usas, y alguna que te faltaLas necesarias, ni más ni menos
Puesta en marchaRápida, si encajaPor fases, empezando por el proceso principal
LicenciasPor usuario o por suscripciónSin licencias por usuario
Curva de aprendizajeMayorMenor: solo lo que necesitas
InversiónMenor al principioMayor al principio; se amortiza al automatizar tareas
Integración con otros sistemasLa que prevea el fabricanteLa que necesites, mediante API
EvoluciónDepende del fabricanteDepende de ti

Costes a 3-5 años

El error más habitual es comparar solo el primer año. Un software de gestión acompaña a la empresa durante muchos años, así que la comparación justa es a un horizonte de 3 a 5 años, sumando todos los costes de cada opción.

En un software estándar hay que contar:

  • las licencias o la suscripción, multiplicadas por el número de usuarios y por los años, y su evolución si crece la plantilla;
  • la implantación, la configuración y la migración de los datos;
  • los módulos adicionales y las personalizaciones que no vienen de serie;
  • la formación, que suele ser mayor porque el programa hace muchas cosas que no usas;
  • y el coste de adaptarse: tiempo, tareas duplicadas y hojas de cálculo paralelas.

En un software a medida:

  • el desarrollo inicial, que puede repartirse en fases;
  • el alojamiento;
  • el mantenimiento técnico y la evolución, que se ajustan a lo que necesites.

No hay una respuesta general: con pocos usuarios y procesos comunes, el estándar suele salir mejor; con procesos propios, muchos usuarios o mucho trabajo manual que automatizar, la balanza se inclina hacia el desarrollo a medida. Lo importante es hacer la cuenta completa con tus datos.

Combinaciones (estándar + integración)

A menudo la mejor solución no es elegir, sino combinar: mantener el software estándar donde funciona bien, como la contabilidad o la facturación, y desarrollar a medida solo la pieza que falta, conectada con él para que la información no se teclee dos veces. Por ejemplo:

  • un portal de clientes o de socios que consulta y actualiza los datos del programa de gestión: en el Colegio de Médicos de Gipuzkoa, la web y el programa de gestión interno comparten la información, y los colegiados hacen sus trámites por internet;
  • una aplicación para el trabajo de campo, desde el móvil, que alimenta el sistema central;
  • un módulo de cálculo o de documentación muy específico de tu sector, como las fichas de alérgenos que genera el software de Arzak o la carga de contenedores en 3D de Embalan3;
  • la conexión de la tienda online o de la web con una pasarela de pago o con el ERP.

Combinar tiene dos condiciones: que el software estándar permita conectarse a él (mediante API o intercambio de datos) y que alguien diseñe la integración pensando en todo el sistema, no solo en la pieza nueva.

Si no tienes claro qué te conviene, en una consultoría tecnológica analizamos tus procesos y las alternativas, y si tu caso encaja en un software estándar, te lo diremos. Si necesitas un desarrollo propio, mira cómo trabajamos en software de gestión y aplicaciones web a medida.

¿Tienes un proceso que se te ha quedado pequeño?

Cuéntanoslo sin compromiso: lo analizamos y te proponemos la solución más adecuada para tu empresa, sea a medida o no.

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